Por qué los huevos marrones cuestan más (y por qué no tiene nada que ver con la nutrición)

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Si alguna vez se ha parado en el pasillo de un supermercado mirando dos cartones de huevos diferentes, probablemente haya notado un patrón: los huevos marrones casi siempre tienen un precio más alto que los huevos blancos.

Esta diferencia de precios a menudo lleva a los consumidores a hacer una suposición: que los huevos marrones deben ser más “naturales”, orgánicos o ricos en nutrientes. Sin embargo, la realidad de la producción de huevos es mucho más mecánica que mística. La diferencia de color no es un signo de calidad, sino el resultado de las necesidades de energía biológica y la demanda del mercado.

La biología del color: plumas versus lóbulos de las orejas

Un mito común sugiere que el color de las plumas de una gallina determina el color de sus huevos: plumas blancas para los huevos blancos, plumas marrones para los huevos marrones. Si bien esto suele ser cierto en la agricultura comercial, está lejos de ser una regla universal. Algunas gallinas de plumas blancas ponen huevos marrones y ciertas razas (como la Leghorn) pueden tener varios colores de plumas, pero solo pondrán huevos blancos.

Si las plumas no son un indicador confiable, ¿cómo se puede saber de qué color pondrá un huevo una gallina? La respuesta está en un detalle mucho más pequeño: los lóbulos de las orejas.

  • Los lóbulos rojos de las orejas generalmente indican una gallina que pondrá huevos marrones.
  • Los lóbulos blancos de las orejas generalmente indican una gallina que pondrá huevos blancos.

Si bien no es una ciencia perfecta, el color del lóbulo de la oreja es un predictor genético mucho más preciso del pigmento del caparazón que el plumaje del ave.

El proceso de la “estación de pintura”

Para entender por qué existe el color, hay que observar cómo se forma un huevo. Un óvulo tarda aproximadamente 26 horas en desarrollarse. Comienza como una yema, se forma la albúmina (blanca), se colocan las membranas y, finalmente, se construye la cáscara en la “glándula de la cáscara” o útero.

La glándula del caparazón actúa como una estación de pintura. Todos los huevos comienzan siendo blancos. Al final del proceso de formación del caparazón, el cuerpo de la gallina decide si deposita pigmento en la superficie. Si la gallina está genéticamente programada para poner huevos marrones, añade el pigmento en esta etapa final. Si no, el huevo queda blanco.

¿Por qué la diferencia de precio?

El mayor costo de los huevos marrones no se debe a un producto “premium”, sino al costo de producción.

Producir el pigmento para una cáscara marrón requiere recursos biológicos adicionales. Según expertos del USDA, las gallinas que ponen huevos marrones requieren más nutrientes y más alimento para acomodar la energía necesaria para ese proceso de pigmentación. Como cuesta más alimentar a estas gallinas, cuesta más llevar sus huevos al mercado.

Tendencias del mercado: por qué dominan los huevos blancos

En los Estados Unidos, los huevos blancos son el estándar y representan aproximadamente el 90% del volumen de huevos comerciales. Este predominio está impulsado por dos factores principales:

  1. Asequibilidad para el consumidor: Los huevos blancos son más baratos, lo que los convierte en la opción preferida de los compradores preocupados por su presupuesto.
  2. Demanda industrial: Los fabricantes de alimentos que producen huevos líquidos, congelados o en polvo utilizan casi exclusivamente huevos blancos “comerciales” porque son más rentables.

Sin embargo, existe una notable excepción regional. En Nueva Inglaterra, los huevos marrones son la preferencia mayoritaria y representan más del 51% de las ventas. Esto puede deberse a la disponibilidad local, ya que la región puede tener una mayor concentración de gallinas de orejas rojas (ponedoras de huevos marrones).

El mito de la nutrición desacreditado

Quizás la conclusión más importante para los consumidores es la siguiente: No existe diferencia nutricional entre un huevo marrón y un huevo blanco.

Debido a que el pigmento de color se agrega al final del proceso reproductivo (después de que ya se haya establecido el contenido nutricional del huevo), el color de la cáscara no tiene ningún impacto en lo que hay en su interior. Un huevo marrón no es inherentemente más orgánico, más rico en vitaminas o “más saludable” que uno blanco.

Resumen: La diferencia de precio entre los huevos marrones y blancos se debe al mayor costo del alimento necesario para la producción de pigmentos, no a ninguna diferencia en el valor nutricional.