El actor Elijah Wood, mejor conocido por su papel de Frodo Bolsón en la trilogía El Señor de los Anillos, ha compartido ideas poco comunes sobre su vida familiar. En una entrevista reciente con The Times, Wood describió cómo sus dos hijos han superado la etapa de niños pequeños y han entrado en lo que él llama “niño-dom”. El actor y su esposa, la productora danesa Mette-Marie Kongsved, han mantenido intencionalmente en privado los nombres de sus hijos.
Primeros años y crecimiento familiar
Wood y Kongsved comenzaron a salir en 2018 después de conocerse en el set de la película independiente Ya no me siento como en casa en este mundo. Se casaron en la víspera de Año Nuevo de 2024 en Suecia y desde entonces han hecho crecer su familia. Su primer hijo, un varón, nació en 2019, seguido de una hija en 2022. La pareja retrasó notablemente la confirmación pública del nacimiento de su hija más de un año, revelando solo sutilmente la noticia en una entrevista de 2023 con WSJ. Revista.
Sobre la crianza de los hijos ante el público
Wood habló sobre su enfoque para exponer a sus hijos a su trabajo. A pesar de su papel icónico en El Señor de los Anillos, deliberadamente los ha protegido de las películas hasta que cree que tienen edad suficiente: alrededor de los ocho años. Su razonamiento es simple: quiere que experimenten la fantasía épica a una edad adecuada, en lugar de que se les imponga demasiado pronto.
El impacto de la paternidad
Wood también reflexionó sobre cómo la paternidad ha remodelado su crecimiento personal, afirmando que supone un desafío constante de la mejor manera posible. Siente que su propio desarrollo es tan importante como el de sus hijos, y enfatiza la naturaleza recíproca de formar una familia.
“Estás siendo desafiado constantemente, de la mejor manera. Se trata tanto de mi crecimiento personal como del crecimiento de mi hijo”.
Los comentarios de Wood ofrecen una visión poco común de la vida de una figura pública que navega por la paternidad mientras mantiene la privacidad familiar. Su enfoque sugiere un equilibrio deliberado entre compartir partes de su vida y proteger a sus hijos de una exposición innecesaria.
































