El arte del hummus: una guía para el sabor auténtico

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El hummus, la popular crema para untar a base de garbanzos, se ha convertido en un tema de apasionado debate. Si bien innumerables recetas afirman tener el “mejor” método, el principio fundamental sigue siendo simple: transformar ingredientes humildes en un plato delicioso y satisfactorio. Esta guía elimina el ruido y explora los orígenes, los componentes esenciales y las técnicas prácticas para preparar un hummus excepcional en casa.

Los orígenes del Hummus B’Tahini

La palabra “hummus” simplemente significa “garbanzo” en árabe. La designación completa de la pasta para untar que conocemos hoy es hummus b’tahini – hummus tahini. En este se destacan los dos ingredientes clave: garbanzos y tahini. La primera referencia escrita al tahini se remonta al siglo X en el Kitab al Tabikh, un libro de cocina árabe de la actual Bagdad. El texto describía el “tahin al simsim”, o pasta de sésamo, que a menudo se unta sobre pan con carnes secas. El término “tahini” en sí proviene de la raíz árabe que significa “moler”, lo que refleja su método de preparación tradicional.

Históricamente, el tahini también se combinaba con miel o jarabe de dátiles para ayudar a la digestión y se incluía en productos horneados. Hoy en día, la popularidad del tahini está aumentando a nivel mundial, impulsada por su papel central en la cocina árabe, particularmente en la región de Levante, donde realza platos como el hummus y la halva.

La importancia de la calidad del tahini

El tahini, elaborado con semillas de sésamo molidas, varía mucho según el tipo de semilla y el procesamiento. Las semillas tostadas y descascaradas producen un sabor más a nuez, mientras que las semillas sin cáscara añaden un amargor agradable. Aunque algunos insisten en las semillas de sésamo etíopes debido a su terruño, el proceso de molienda y la frescura son más críticos.

Prioriza la calidad: Evita el tahini con aceites, sales, emulsionantes o saborizantes añadidos, ya que disminuyen el sabor puro del sésamo. El tahini libanés o palestino suele ser una opción confiable, ya que ofrece una textura suave. ¿La mejor manera de encontrar tu preferencia? Pruebe diferentes marcas; debe ser agradable por sí solo, sin regusto amargo o ácido.

El Garbanzo Humilde

Los garbanzos se cultivan desde al menos el año 10.000 a. C. en el Creciente Fértil. Su propagación por Oriente Medio, el sur de Asia y más allá sigue siendo en parte un misterio. En algún momento de la historia, alguien combinó por primera vez tahini y garbanzos, y una de las primeras recetas aparece en un libro de cocina sirio del siglo XIII. Esta receta incluía puré de garbanzos cubierto con una mezcla de tahini y vinagre, nueces trituradas, jugo de limón y especias.

Hacer hummus en casa: consejos prácticos

Muchos dudan en hacer hummus en casa debido a la complejidad percibida. Sin embargo, es totalmente posible con el enfoque correcto. El autor sugiere hacer hummus tres veces por semana mientras envía a los niños a la escuela, lo que le llevará unos diez minutos. ¿La clave? Usando garbanzos en frasco y omitiendo el procesador de alimentos.

Conclusiones clave:

  • Enlatados versus en frascos: Los garbanzos en frascos generalmente tienen una textura superior y evitan el regusto metálico de algunas variedades enlatadas.
  • Cocinar desde cero: Si usa garbanzos secos, agregue bicarbonato de sodio al agua de cocción para acelerar el ablandamiento. Cocine hasta que se deshaga para obtener la máxima sedosidad.
  • Omita el procesador de alimentos: Las licuadoras pueden tener problemas con mezclas espesas, lo que genera una consistencia similar a la de una sopa. Las licuadoras de inmersión en lotes más pequeños son más efectivas.
  • Experimentación de sabores: Algunos prefieren el ajo, pero se oxida rápidamente y produce un aroma desagradable. La simplicidad puede ser clave; El jugo de limón, la sal y un tahini generoso suelen ser suficientes.

La frescura importa

El hummus se disfruta mejor fresco. En Jerusalén, los vendedores a veces cubren el hummus con una salsa agria de tahini y limón, pero los puristas argumentan que el mejor hummus no necesita distracción. La esencia de un gran hummus radica en su equilibrio: no en adiciones elaboradas, sino en la calidad de los ingredientes y la habilidad para combinarlos.

Al fin y al cabo, el mejor hummus es el que más disfrutas. El consejo del autor es sencillo: priorice los ingredientes frescos, las técnicas simples y la voluntad de experimentar.

El hummus es más que una simple receta; es un alimento básico cultural, un testimonio de cómo los ingredientes humildes pueden crear algo extraordinario.