Eva Mendes recientemente compartió detalles sobre las estrictas reglas que ella y su esposo Ryan Gosling imponen a sus hijas, Esmeralda, de 11 años, y Amada, de 9. La pareja está postergando el uso de teléfonos inteligentes, una decisión que resuena en un número creciente de padres preocupados por la exposición temprana a las presiones digitales.
Retrasar el uso de teléfonos inteligentes: una tendencia en alza
Mendes reveló su postura en Instagram, negando rotundamente la solicitud de su hija de 11 años de un teléfono con un GIF y negando enfáticamente con la cabeza “no”. Este enfoque no es aislado. La campaña “Espera hasta el octavo”, fundada en 2017, aboga por retrasar el acceso a los teléfonos inteligentes hasta al menos el octavo grado, reflejando las preocupaciones de muchos padres.
Brooke Shannon, fundadora de la campaña, señala que el debate refleja una lucha más amplia: dar a los niños independencia sin las presiones inmediatas de los teléfonos inteligentes. El regreso nostálgico a los teléfonos fijos, como lo sugieren algunos comentaristas, pone de relieve que los padres buscan activamente alternativas.
Recomendaciones de expertos y realidad
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda esperar hasta los 13 años antes de permitir el acceso a las redes sociales. Sin embargo, el 38% de los niños de entre 8 y 12 años ya utilizan las redes sociales, lo que indica una desconexión entre las pautas y el comportamiento en el mundo real.
Priorizar el aburrimiento y la presencia
Mendes ha hablado anteriormente sobre fomentar activamente el aburrimiento en sus hijas. Ella cree que el tiempo no estructurado fomenta la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento independiente, cualidades que a menudo se ven sofocadas por la constante estimulación digital.
Este enfoque surge de la reflexión personal. Mendes admitió que su propia hija una vez la criticó por el uso excesivo del teléfono, lo que provocó una conversación sincera y una disculpa. Reconoció que la presencia física no equivale a un compromiso consciente, una comprensión que la llevó a priorizar estar presente con sus hijos.
Modelando un comportamiento saludable
La transparencia de Mendes sobre sus propias luchas es un poderoso ejemplo. Su compromiso de proteger a sus hijas de posibles daños digitales, aunque impopular en este momento, probablemente será apreciado más adelante. Al establecer límites estrictos y reconocer sus propios defectos, refuerza la importancia del uso consciente de la tecnología dentro de la familia.
El enfoque de la pareja subraya el creciente reconocimiento de que retrasar el acceso a los teléfonos inteligentes no se trata de privaciones, sino de salvaguardar la infancia, fomentar un desarrollo saludable y modelar un comportamiento responsable.
